“Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.” Salmos 25:8-10

La semana pasada fui testigo de una escena particular en el living de mi casa. Mi hijo del medio, cuya rutina aparente durante las vacaciones es comer y jugar al football -no lo culpo-, despertó y desayunó como cualquier mañana normal, sólo que luego pretendía salir a la calle vistiendo su ropa de dormir, lo cual se veía un poco chistoso. Luego de reírnos juntos un buen rato, yo meditaba acerca de cómo vivimos nuestras vidas, cuáles son las cosas que nos importan realmente a nosotros, y varias preguntas cruzaron mi mente entonces.

Es en momentos como estos cuando me pregunto si estamos viviendo de una manera reflexiva y con propósito, o sólo lo hacemos mecánica y rutinariamente. Es muy fácil levantarnos cada mañana y hacer nuestro trabajo, disfrutar de un descanso o entretenimiento y luego caer en la cama cada noche sin pensar para nada en Dios. Pero ignorar cómo Él nos ha bendecido, guiado, protegido y alertado no es la manera de vivir que Jesús quiere para nosotros, sus hijos; por eso es importante que pensemos en los beneficios de mantener abiertos nuestros ojos y oídos espirituales todo el día, mantener abiertos nuestros corazones para así dejar que la palabra del Señor nos ilumine de sabiduría y amor.


Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Salmos 56:3

Quienes estamos conscientes de la presencia del Señor en nuestras actividades cotidianas, disfrutamos de la paz de saber que Él siempre tiene el control y que está actuando para llevar a cabo sus buenos propósitos. Las experiencias de cada día junto a Él nos enseñan a conocerlo y a amarlo aún más. Cuando aprendemos a ver las obras de Dios en nuestros días, ganamos conciencia de hasta dónde está Él involucrado en nuestras vidas y cuán grande es su amor y compasión. Él bien puede fortalecernos para poder lograr cumplir con una tarea o bien abrir una puerta detrás de la cual encontremos la oportunidad que necesitamos, otra demostración de su inacabable benevolencia. O tan sólo tal vez guíe nuestras decisiones o nos ayude a responder de una manera compasiva a una persona difícil.

Es por eso que es de suma importancia recordar que si nuestros oídos están abiertos a las advertencias y enseñanzas del Señor, no repetiremos los mismos errores una y otra vez. No olvidemos establecer como rutina antes de irnos a dormir, tomarnos un tiempo para reflexionar acerca de las actividades del día; evaluar todo aquello que todavía podemos cambiar y, por sobre todas las cosas, agradecer a Dios por esta hermosa vida que nos ha regalado y por todas las pruebas que pone delante nuestro, pruebas que contribuyen a fortalecer nuestro espíritu. Por todo aquello es que debemos recordar que Dios está siempre con nosotros transitando el camino.

El Señor quiere que nosotros lo veamos en todo, y que comprendamos la vida desde la perspectiva de Él, confiando en su poder y sabiduría para enfrentar cualquier desafío.

Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Juan 5:14